La empresa textil Emilio Alal cerró sus plantas productivas de hilados y telas ubicadas en Goya, provincia de Corrientes, y en Villa Ángela, Chaco, lo que derivó en el despido de 260 trabajadores: 240 en Corrientes y el resto en territorio chaqueño.
La firma se dedicaba a la fabricación de insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, además de la producción de hilados de algodón y telas. En un comunicado, la compañía atribuyó la decisión a un “contexto económico y comercial adverso”.
Entre los principales factores, señaló la apertura de importaciones de productos asiáticos, el atraso cambiario, los elevados costos energéticos y la fuerte caída del consumo interno, variables que —según indicó— hicieron inviable la competencia de la producción nacional.
La situación de Emilio Alal se enmarca en la crisis que atraviesa el sector textil en su conjunto. De acuerdo con el último relevamiento del Indec, la utilización de la capacidad instalada de la industria textil alcanzó en noviembre apenas el 29,2%, lo que implica que el sector operó con menos de tres de cada diez máquinas en funcionamiento.

