El precio de la carne vacuna volvió a ubicarse en el centro de la escena económica tras registrar fuertes aumentos en los últimos meses. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), en febrero el valor de la hacienda en pie subió un 8,5% mensual en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, mientras que en la comparación interanual acumuló un incremento del 72,7%.
Este comportamiento llevó al precio relativo del kilo vivo a su nivel más alto en los últimos 15 años dentro del índice de precios mayoristas, consolidando a la carne como uno de los principales motores de la inflación tanto en el segmento mayorista como en el minorista.
Factores detrás de la suba de precios
El aumento del precio de la hacienda responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Entre ellos se destaca la menor oferta de ganado, vinculada a condiciones climáticas adversas que afectaron al sector en las últimas campañas ganaderas.
Según el informe de Ciccra, tres ciclos consecutivos con clima desfavorable provocaron ventas anticipadas de animales y una reducción en el número de hembras en los rodeos. Esto impactó en la producción de terneros y redujo la disponibilidad futura de hacienda para faena.
A ese escenario se suma el efecto estacional propio de los primeros meses del año, período en el que suele registrarse una menor oferta de animales terminados, lo que tiende a presionar los precios al alza, especialmente en las categorías de menor peso.
Impacto del dólar y el mercado interno
El precio del kilo vivo medido en dólares también registró subas significativas. Este fenómeno se explicó por el aumento del ganado en pesos combinado con una caída en la cotización del dólar, tanto en el mercado oficial como en los tipos de cambio paralelos.
De esta manera, la carne vacuna volvió a posicionarse como uno de los productos con mayor incidencia en la dinámica inflacionaria del país, con impacto directo en el costo de vida y en el consumo interno.

