El entramado industrial de la provincia de Buenos Aires encendió una señal de alarma frente al deterioro sostenido de la actividad productiva. Empresarios del sector advierten un escenario crítico, con caída de la producción, pérdida de empleo y márgenes de rentabilidad en niveles negativos, que podría derivar en cierres masivos de fábricas en el corto plazo.
Bajo la consigna “vamos al muere”, dirigentes fabriles comenzaron a articular una estrategia de doble vía —fiscal y judicial— con el objetivo de sostener operaciones en un contexto recesivo y de creciente competencia de productos importados. El foco principal está puesto en la necesidad de una urgente revisión del esquema impositivo vigente.
Desde la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires, encabezada por Alejandro Gentile, impulsan una propuesta para reducir el impacto del impuesto a los Ingresos Brutos sobre la actividad manufacturera. Según estimaciones del sector, aunque la alícuota nominal es del 1,5%, la carga efectiva asciende al 4,7% del valor agregado debido al efecto cascada.
Este mecanismo implica que el tributo se aplique en cada etapa de la cadena productiva, generando una acumulación impositiva que encarece significativamente los costos. “Nuestros productos llegan muy cargados y la provincia explica casi la mitad de nuestros costos”, señalan desde el sector.
Como consecuencia, las industrias bonaerenses pierden competitividad frente a otras jurisdicciones como Santa Fe y Córdoba, donde la presión tributaria efectiva es menor. Ante este panorama, no descartan avanzar con presentaciones judiciales contra distritos que consideran aplican cargas excesivas en medio de la recesión.

