La crisis en el sistema de salud suma un nuevo capítulo con un paro de 72 horas impulsado por profesionales que prestan servicios en el PAMI, mientras crecen las advertencias sobre una situación similar en el IOMA.
La medida de fuerza fue convocada por la APPAMIA, que denunció un “recorte sustancial” en los ingresos de los médicos de cabecera. Desde el inicio del paro, la atención quedó reducida a urgencias, lo que afecta directamente a millones de afiliados, en su mayoría jubilados.
El conflicto se originó tras la implementación de la Resolución 1107/26 del PAMI, que modificó el nomenclador de prestaciones y honorarios bajo el argumento de un “proceso de revisión y ordenamiento”. Sin embargo, desde APPAMIA sostienen que la medida implica una pérdida real de ingresos que vuelve “inviable” el ejercicio profesional en condiciones adecuadas.
En paralelo, crece la preocupación en el sistema bonaerense. Prestadores y médicos vinculados al IOMA advierten por demoras en pagos, bajos honorarios y dificultades para sostener la atención, lo que podría derivar en nuevas medidas de fuerza si no hay respuestas oficiales.
El escenario expone una tensión creciente entre el Estado, las obras sociales y los profesionales de la salud, en un contexto económico que presiona sobre los costos del sistema y amenaza con impactar en la calidad y el acceso a la atención médica.

