La crisis de deuda familiar se profundiza en la Argentina y ya alcanza niveles alarmantes. Más de 3,3 millones de personas figuran actualmente como “deudores irrecuperables”, la categoría más grave dentro del sistema financiero, lo que refleja el deterioro del poder adquisitivo y la creciente dependencia del crédito para afrontar gastos cotidianos.
Según un informe del Instituto Argentina Grande, en marzo se registraron 3.384.299 personas humanas en situación 5, la peor calificación crediticia. El dato representa un aumento interanual del 93%, con 1,6 millones de nuevos deudores en la franja más crítica respecto del año pasado.
La situación expone una realidad cada vez más extendida: el crédito dejó de utilizarse exclusivamente para compras importantes y pasó a funcionar como un complemento del salario. Tarjetas de crédito, préstamos personales y billeteras virtuales son hoy herramientas habituales para cubrir alimentos, servicios y gastos básicos del hogar.
Sin embargo, el incremento de las tasas de interés y la caída de los ingresos reales complican la capacidad de pago de millones de familias. En muchos casos, las deudas acumuladas ya superan cualquier posibilidad de refinanciación y empujan a los usuarios fuera del sistema financiero formal.
El crecimiento de la mora también preocupa a bancos y entidades crediticias, que endurecieron condiciones y elevaron costos operativos. En paralelo, especialistas advierten que el endeudamiento masivo se convirtió en uno de los indicadores más sensibles de la crisis económica actual.
Mientras el Gobierno sostiene su política de ajuste y desaceleración inflacionaria, el impacto sobre el consumo y las economías familiares continúa profundizándose. La deuda, que durante años funcionó como alivio temporal, hoy aparece para millones de argentinos como una trampa difícil de abandonar.

