A dos años del ataque ocurrido en el barrio porteño de Barracas, el caso que conmocionó a la comunidad LGBT+ entra en una etapa clave: el inicio del juicio oral contra Fernando Justo Barrientos. Las querellas buscarán que el hecho sea reconocido como un crimen de odio por orientación sexual, lo que podría sentar un precedente judicial en Argentina.
El 6 de mayo de 2024, Barrientos incendió la habitación de un hotel familiar donde vivían dos parejas de lesbianas. Como consecuencia del ataque murieron tres mujeres —Pamela, Roxana y Andrea—, mientras que Sofía Castro Riglos logró sobrevivir y se convirtió en testigo clave. Su representación legal intentará que el hecho sea calificado como lesbicidio y femicidio, incorporando la dimensión de violencia específica contra mujeres por su orientación sexual.
Desde entonces, organizaciones y activismos vienen reclamando que la Justicia reconozca el móvil de odio. Un fallo en ese sentido no solo implicaría una condena más grave, sino también un reconocimiento institucional de la violencia estructural que enfrentan las lesbianas en el país.
En el marco del segundo aniversario, este miércoles se realiza una movilización convocada por la Red Autoconvocades y Organizaciones Lesbianes. La concentración parte a las 18 desde Plaza Colombia hasta el hotel donde ocurrió el ataque. Bajo la consigna de “Justicia real” y “un juicio que nombre el odio”, la convocatoria busca mantener vigente el reclamo y acompañar a la única sobreviviente.
El inicio del juicio oral marcará un punto de inflexión: no solo se juzgará la responsabilidad penal del acusado, sino también la capacidad del sistema judicial para incorporar la perspectiva de género y diversidad en crímenes atravesados por el odio.



