Las empresas de transporte público anticiparon que el conflicto salarial que afecta al sistema de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) podría encaminarse hacia una resolución en el corto plazo. Desde la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor señalaron que el pago de salarios se normalizaría durante la próxima semana, en el marco de negociaciones abiertas con la Secretaría de Transporte de la Nación Argentina.
El presidente de la entidad, Luciano Fusaro, sostuvo que el escenario salarial “debería ser normal” en los próximos días, tras reuniones con autoridades nacionales orientadas a reestructurar el sistema y mejorar la prestación del servicio.
Sin embargo, el sector advirtió que el problema de fondo persiste: la caída sostenida en la frecuencia de los colectivos. Actualmente, circulan muchas menos unidades que en años anteriores, lo que impacta de lleno en la calidad del servicio. Según datos empresariales, hace cinco años operaban unas 18.000 unidades en el AMBA, mientras que hoy apenas alcanzan las 12.000.
El deterioro también se refleja en la operación diaria. Los kilómetros recorridos por las unidades registran una caída cercana al 10% interanual y de hasta el 25% en comparación con una década atrás, consolidando una tendencia de reducción del servicio.
Entre los factores que explican este escenario se destacan el aumento de costos —especialmente del combustible— y los atrasos en el pago de subsidios, que limitan la capacidad operativa de las empresas. En abril, las frecuencias llegaron a disminuir en promedio un 18%, con líneas que mostraron recortes aún más profundos.
Desde el sector reconocen que, aun con una eventual normalización salarial, el sistema continuará bajo presión. La menor cantidad de unidades en circulación se traduce en mayores tiempos de espera, mayor saturación en horas pico y un progresivo deterioro del servicio para los usuarios.
En este contexto, las negociaciones entre el Gobierno y las empresas siguen abiertas, con el objetivo de redefinir el esquema de subsidios y garantizar la sustentabilidad del sistema en el mediano plazo. Mientras tanto, la recomposición salarial aparece como un alivio inmediato dentro de un panorama todavía complejo.



