Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA encendió una señal de alarma sobre las condiciones de vida de los trabajadores en Argentina. El estudio reveló que el 83,5% de los asalariados enfrenta algún nivel de inseguridad alimentaria durante su jornada laboral, una situación vinculada a la pérdida del poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida.
Según el relevamiento de la Universidad Católica Argentina, apenas el 16,5% de los trabajadores logra alimentarse adecuadamente durante el día sin atravesar privaciones. El resto aplica distintas estrategias para reducir gastos, como disminuir las porciones de comida o reemplazar alimentos nutritivos por opciones más económicas.
La investigadora del observatorio, Ianina Tuñón, explicó que la inseguridad alimentaria dejó de ser un problema exclusivo de los sectores más vulnerables y comenzó a extenderse entre trabajadores con empleo formal. “Los ingresos de una parte importante de la fuerza laboral no alcanzan para cubrir el costo de alimentarse durante la jornada laboral”, advirtió.
El informe también señala que cada vez más trabajadores optan por saltear comidas para poder afrontar otros gastos esenciales del hogar. Esta tendencia refleja el impacto directo de la inflación en la vida cotidiana y evidencia el deterioro del salario real en los últimos años.
Los especialistas advierten que esta situación no solo afecta la calidad de vida de los trabajadores, sino que también puede tener consecuencias en su salud y rendimiento laboral, al reducir la ingesta de alimentos necesarios para sostener largas jornadas de trabajo.


