Keiko Fujimori asumió este martes la presidencia de Perú para el período 2026-2031 y se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular en ocupar la jefatura de Estado del país. Durante la ceremonia de asunción ante el Congreso, presentó los principales lineamientos de su gestión, con un fuerte énfasis en la seguridad, la lucha contra el crimen organizado y la reforma del Estado.
En su primer discurso oficial, la mandataria aseguró que recibe «un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos», y convocó a la unidad nacional para enfrentar los desafíos que atraviesa el país tras años de inestabilidad política.
La seguridad fue el eje central de su mensaje. Fujimori anunció un plan para reforzar la presencia del Estado en las zonas afectadas por el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal, que incluirá el despliegue de las Fuerzas Armadas durante los estados de emergencia.
«Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas. Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno», afirmó.
La presidenta también explicó que, en los territorios bajo estado de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán de manera temporal el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno, en coordinación con la Policía Nacional, hasta restablecer la autoridad del Estado y garantizar la seguridad de la población.
Además de las medidas en materia de seguridad, Fujimori prometió conducir su gestión con «método, disciplina, trabajo y una ruta clara», y aseguró que impulsará una reestructuración del Estado con el objetivo de fortalecer las instituciones y mejorar la respuesta del Gobierno a las demandas ciudadanas.

