Argentina enfrenta un deterioro sostenido en sus niveles de vacunación, con coberturas por debajo del mínimo necesario para garantizar la inmunidad colectiva y un consecuente riesgo de reaparición de enfermedades prevenibles.
En el marco de la Semana Mundial de la Inmunización, informes elaborados por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y el Hospital de Clínicas de la UBA advierten que ninguna vacuna del Calendario Nacional alcanzó en los últimos años el umbral del 95%, nivel recomendado para sostener la inmunidad de rebaño.
El retroceso se refleja en cifras concretas: entre 2022 y 2024, alrededor de 1,7 millones de niños y niñas no recibieron al menos una de las dosis correspondientes a su edad. Esta brecha compromete la protección comunitaria y aumenta la vulnerabilidad frente a virus y bacterias que habían sido controlados.
Especialistas señalan que la caída en la cobertura no solo responde a dificultades en el acceso al sistema de salud, sino también a una menor percepción del riesgo, interrupciones en campañas públicas y efectos persistentes de la pandemia.
Como consecuencia, enfermedades como el sarampión o la tos convulsa vuelven a figurar como amenazas potenciales. En ese contexto, los expertos coinciden en la necesidad de reforzar las estrategias de vacunación, recuperar esquemas atrasados y restablecer la confianza en las políticas de inmunización para evitar brotes de mayor escala en los próximos años.

